El proyecto
El proyecto consiste en la creación integral de la Escuela de Danza Belarts en Estella, abarcando desde el diseño arquitectónico del espacio hasta la ejecución completa de la obra. La intervención transforma un local existente en un centro dedicado a la enseñanza de la danza, concebido para ofrecer un entorno funcional, cómodo e inspirador para alumnos y profesorado.
El diseño se centra en generar espacios amplios y diáfanos donde el movimiento pueda desarrollarse con total libertad. Las salas de danza se proyectan con especial atención a la iluminación, la acústica y la amplitud visual, elementos fundamentales para la práctica de la disciplina y para crear un ambiente adecuado tanto para el aprendizaje como para el entrenamiento.
La distribución del centro se organiza de forma clara y eficiente, incorporando zonas de recepción, vestuarios, pasillos y áreas de espera que facilitan el funcionamiento del centro y aportan comodidad tanto a los alumnos como a sus familias.
El resultado es una escuela moderna y acogedora que combina funcionalidad y diseño, creando un entorno pensado para fomentar la creatividad, la expresión artística y la pasión por la danza.
Alcance del trabajo
El proyecto incluye el desarrollo completo del diseño interior del centro, la organización de los espacios docentes y la ejecución integral de la obra. La intervención contempla la adaptación del local a las necesidades específicas de una escuela de danza, incorporando salas amplias con espejos y barras de entrenamiento, zonas de circulación claras y espacios de servicio como recepción y vestuarios.
Asimismo, se diseñó la fachada del centro mediante una celosía vertical de madera que aporta identidad al edificio y actúa como elemento de filtro visual entre el interior y el espacio urbano. La iluminación integrada refuerza la presencia del acceso durante la noche y convierte la fachada en un elemento reconocible dentro del entorno urbano.
El interior del centro se define mediante una paleta de materiales sobria y contemporánea que potencia la amplitud de los espacios de danza. Los pavimentos continuos en tonos neutros, los grandes espejos y los techos acústicos generan un ambiente limpio y equilibrado que favorece la concentración y el movimiento.
Las particiones interiores combinan perfilería metálica oscura con paños de vidrio translúcido, creando una composición geométrica que permite el paso de la luz sin perder privacidad entre las distintas salas. Este sistema aporta ligereza visual y continuidad entre los espacios.
En el exterior, la fachada se caracteriza por una celosía vertical de madera que aporta calidez y personalidad al edificio. Este elemento filtra la luz natural hacia el interior durante el día y, junto con la iluminación integrada, transforma la fachada en una pieza arquitectónica que dialoga con el entorno urbano también durante la noche.